Santiago Tabarca

miércoles, octubre 18, 2006

CON MIS BÁRTULOS A OTRA PARTE.

Queridos amigos,

he encontrado otro blog que me ofrece más posibilidades que este. Así que he decidido mudarme.

Les espero en mi nuevo blog:   http://santiagotabarca.wordpress.com.

Por favor, no dejen de visitarme. Les espero allí, con secciones separadas de crítica literaria, galeria de fotos, El Cuba Libro de Gaja y Tabarca, nuevos escritos propios... en fin, lo mismo que aquí pero mejor organizado.

Un fuerte abrazo a ustedes y a blogger muchas gracias por haber hecho su trabajo de iniciarme en los blogs.

Les espero!!!! no me falten que paso lista!!!.

martes, octubre 17, 2006

LOS GIRASOLES CIEGOS. Alberto Méndez

Uno de los mejores regalos que me han hecho. Cuando Julio Espino y Ana vinieron a verme a Gran Canaria me trajeron, según decían, dos sorpresitas. Una de las cuales era LOS GIRASOLES CIEGOS de Alberto Méndez. Un nombre completamente desconocido para mí y para muchos cuya obra literaria es corta, apenas un libro, este, que recoge cuatro cuentos largos sobre lo que nunca se ha escrito de la manida temática de la guerra nacional. Me he quedado muy sorprendido, entre otras cosas, porque con tan solo un libro editado (y quien sabe si escrito) este autor ha sido capaz de desarrollar un estilo más propio de los grandes autores de reconocidos apellidos, que los de un prudente anónimo al que nadie conoce aún como él mismo se merece. Para mí sigue siendo un absoluto desconocido. No sé más de él que lo que aparece en la solapa del libro: " Alberto Méndez (1941-2004). Nació en Madrid, donde transcurrió su infancia. Estudió el bachillerato en Roma (Italia) y se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó siempre en grupos editoriales nacionales e internacionales. En 2002 quedó finalista en el Premio Internacional de cuentos Max Aub, con uno de los relatos de Los girasoles ciegos, su primer libro narrativo. Los girasoles ciegos fue galardonado con el I Premio Setenil de cuentos y posteriormente con el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Narrativa. Simplemente increíble. Este señor, cuyas facciones me son extrañamente familiares, sabiendo que no lo había visto antes -cosas que pasan, quizá un parecido con otra persona - escribió su primer y último libro narrativo y con él me ha demostrado que sigue habiendo una meta a la que sigo queriendo alcanzarme. No la de los premios, ya lo saben -no por snobismo sino sencillamente porque sé que no obto a ninguno- sino la del estilo, la pureza de la lengua, la sencillez de la narración, la creación de los ambientes. Al fin y al cabo, la sorpresa y la admiración tras cada frase que se lee, porque está bien escrita, porque es concisa, clara y atractiva, y porque cualquier huída una vez abierto el libro será siempre hacia dentro de las páginas y nunca a otro estímulo exterior. Realmente me habría gustado mucho conocer a Alberto Méndez. Y, sin embargo, me tendré que conformar con releerme su único libro con el que consiguió llegar a mi conocimiento.

Sobre el contenido no hay absolutamente nada que me haya disgustado. Mientras lo leía me daba la sensación de que entraba en su juego. De la misma forma en la que uno escucha a un cuenta cuentos, y sigue las onomatopeyas en sus lábios, y se deja engullir por la narración sintiendo el frío cuando lo hace, o el hambre cuando aprieta al protagonista y, siempre, aquello que alguien llamó ¡PLOF! cuando termina el cuento, y yo lo prefiero llamar aquí vértigo de verdades. Y es cierto, uno puede pensar que lo que se cuenta en este libro no es verdad, no puede serlo. Pero Alberto no nos miento en ningún momento. Como dice la sinopsis de la contraportada: " Todo lo que se narra en este libro es verdad, pero nada de lo que se cuenta es cierto, porque la certidumbre necesita aquiescencia y la aquiescencia necesita la estadística." Y con eso me quedo. Es verdad porque pudo serlo, o quizá porque lo narrado son historias verídicas. Lo cierto es que sea como fuere no hay un mínimo atisbo de demagogia ni de sensacionalismo de izquierdas. Cuenta algunas historias entrelazadas de personajes concretos de la infrahistoria de la guerra civil en el último momento de la contienda, o en el primer momento de la derrota. Porque se vea como se vea es un libro de derrota, de preocupación por la nueva era que se abría en España por la victoria de los fascistas, de resignación. En concreto de, y vuelvo a citar palabras de la sinopsis: "Un capitán del ejército de Franco que, el mismo día de la Victoria, renuncia a ganar la guerra; un niño poeta que huye asustado con su compañera niña embarazada y vive una historia vertiginosa de madurez y muerte en el breve plazo de unos meses; un preso en la cárcel de Porlier que se niega a vivir en la impostura para que el verdugo pueda ser calificado de verdugo; por último, un diácono rijoso que enmascara su lascivia tras el fascismo apostólico que reclama la sangre purificadora del vencido".
Queridos amigos, acabo de terminar de leer uno de lo mejores libros que he leído este año. Si tienen ocasión, no lo dejen escapar, merece la pena. Muchas gracias Julio y Ana. Por si quieren saber algo más del autor y de su obra (acabo de encontrarlo -gracias internet-): http://www.gibralfaro.net/hemeroteca/pag_1190.htm

Y cambio de tercios. Hoy es un día para celebrar, me han concedido la licencia de obra menor del Cubalibro. Lo que significa que no me demolerán lo que ya tengo hecho, a saber: un tabique en el baño, la demolición de otros dos, un altillo que será el alma del local, etc. De momento parece que todo va viento en popa. El falso techo ya está terminado y están encalando las paredes. Ahora estoy liado con los presupuestos de aires acondicionados, estracciones de humos, cristalerias y carpinterías metálicas para el escaparate y la puerta, y ¡al fin! con los proveedores de los refrescos y los comisterios. Mañana me veo con el de la Coca Cola (aunque me pese por la esencia americana, ¿qué es un Cuba Libre/o sin Coca Cola?). Ya tenemos apalabrado el programa informático de la librería y sigue la máquina funcionando. Aún quedan muchos detalles, que ganas de terminar tengo ya.

En fin compañeros. Si todo sale como estaba previsto, en noviembre tenemos preinauguración para los amigos, así que ya les diré algo. Si me quieren echar una mano, no duden en decirme los libros que consideren que tienen que estar a la venta en una librería literaria como esta, me ayudarían mucho.
Un fuerte abrazo desde su casa.

lunes, octubre 09, 2006

Unos videos.

Ojo!!! he reeditado este post para añadir un par de videos más, o tres. Un regalo que le quiero hacer a mi amigo Carlos Avila. Un abrazo compañero!!! (los videos están después del de Clara, se que lo entiendes ;) ) Estimados compañeros, les dejo algunos videos, para que se entretengan un rato. Esta es Clara, mi novia, dando piruetas a 17 metros de profundidad. Que arte tiene la niña!!! Que lástima recitado por Alterio (padre), leon felipe: Es curioso, aún no he conseguido recitar este poema sin que se me salga alguna lágrima, y los que me conocen ya saben que me cuesta derramarlas. Paco Ibañez: Grabiel celaya, poesía necesaria Ana belen y Sabina: Paco Ibañez, andaluzces de jaen: Mala reputación Paco ibañez: Palabras para Julia (paco Ibañez: Y algunos de humor canario, para el que los entienda Este es buenísimo: Y uno de los hermanos marx: Les pongo vídeos en este post, porque acabo de descubrir como hacerlo. Que bueno! Un fuerte abrazo.

sábado, octubre 07, 2006

EL CUMPLEAÑOS DE CLARA 7 DE OCTUBRE.

Hola compañeros,

Son las dos y veintisiete de la mañana, según mi ordenador. Hace un momento estaba viendo CINEMA PARADISO pero cuando estaba en la mejor parte se paró, esas cosas tiene bajarse archivos de internet a veces. Lo cierto es que, como debe ser lógico, me he quedado dentro del cine y me cuesta mucho salir de él. Para que haga memoria quien lo ha visto, la última secuencia es aquella en que Alfredo estaba sentado con Totó en el escalón de un portal, porque el adolescente tenía problemas de amoríos. La película me estaba absorviendo y en ese justo momento hizo un loop tecnológico y volvió al principio. ¿Y que hace Tabarca cuando necesita compartir algo como esto? se lo cuento a ustedes bien para que lo sepan, o bien para yo enterarme, porque aún no consigo desconectar.
Hoy estoy cargado de buenas noticias. El Cuba Libro sigue dándome sorpresas. Para el que aún no lo sepa, hemos alquilado ya el local. Está en la calle Buenos Aires número 16 de Las Palmas de Gran Canaria. Cuando lo vi por primera vez quizá no terminó de convencerme. Pero una buena renta y la ilusión de ver cumplido el sueño de gestionar una librería con el ambiente de Casa Pueblo en su mejor época, pudieron con la indesición del principio. El día que firmamos el contrato de alquiler estaba nervioso y aterrado, aunque esas cosas ni se cuentan ni se manifiestan.
Es un local viejo. Llevaba, según creo, más de cuatro años cerrado y estaba en una condiciones deprorables. El techo se caía a cachos de forma literal, la paredes estaban destrozadas y además habían hecho una reforma chapucera según los patrones de una decoración horrrenda, cuanto menos. Pero eso es pasado, menos mal. Desde que empezaron las obras el local se ha ido encargando de demostrarnos su agradecimiento. Tan solo bastó picar la escayola de las paredes para empezar a darnos cuenta. Al parecer, el edificio del que forma parte es uno de los más antiguos de la ciudad, razón por la cual lo que se escondía detras del revestimiento eran unos sillares preciosos de tonalidades blanquecinas. Al descubrir el techo pudimos ver como exhibía con toda su majestuosidad, y casi podría decir que hasta con orgullo, unos listones de madera con crucetas y vigas anchas que le daban un cierto parecido a las iglesias románicas. Lástima que aquello que pensamos nuestro techo sea, nada más y nada menos que el suelo inmediato del piso de arriba. Un despacho de abogados que hoy, después de la preceptiva visita y comprobación del motivo de las quejas, está enterrado en el polvo que antes recubría las paredes del local. Sentí lástima, incluso, por una pobre becaria que siendo asmática se debatía entre la baja o la muerte. Cuando acabemos las obras le enviaré un ramo de flores, agradeciendo su paciencia y buena disposición.
Pero ahí no queda la cosa. Hemos conseguido reducir el presupuesto de la obra en más de 17.000 €, y eso se agradece. ¿Que cómo? muy sencillo. Hemos aprovechado mucho material sobrante de obras: mármol blanco, mármol rojo, paneles de tramer (enrejado de hierro usado como plataforma anti-faldas), bloques, adoquines de piedra de cantería, pintura, y todo lo que se les pueda ocurrir. De forma y manera que, cuando proyectemos películas como Cinema Paradiso en versión completa, lo haremos sobre una pantalla de mármol blanco mate. En otras palabras, una pasada.
Al margen de todo ello. Hoy he hecho un descubrimiento. Es mucho más sencillo bajar de Las Palmas a Maspalomas con la moto que subir el mismo trayecto a la inversa, debido al viento. Llevo experimentando esta sensación desde el lunes, ya que por ahorrar en parking y evitar atascos en la pequeña gran ciudad no me he bajado de las dos ruedas en toda la semana. Al principio pensé que se trataba del horario. Cuando subía el viento parecía que tenía algo personal contra mí o contra mi moto. Intentaba a toda costa bajarme de ella en marcha de la manera menos recomendable posible. En esa dirección subía siempre a las cinco de la tarde. Sin embargo, cuando bajaba a Maspalomas, el trayecto llegaba a ser incluso agradable. El viento se había calmado, o eso pensaba yo. Pero hoy me he dado cuenta de que todo el problema reside en la dirección en la que el viento sopla. La subida es a contraviento y por ende su fuerza es tremendamente más agresiva que a la vuelta. Una tontería, sin duda alguna, pero como la moto no tiene radio me dedico a pensar en estas cosas.
Hoy es un día especial. Clara cumple 26 años, lo que supone que ha dado comienzo la cómica sesión del teatro de la vida en la que yo preparo una fiesta sorpresa y ella lo sabe (creo) pero ambos hacemos que ninguno se ha dado por enterado. O quizá no lo sepa y me siento sugestionado o inseguro de mis dotes de actor del tres al cuarto. Lo único que hay cierto en todo esto es que mañana a las 2 de la tarde, en mi casa de Maspalomas hay fiesta. He intentado que vengan todos sus amigos del hotel donde trabaja, además de los mios. La gran mayoría ha confirmado su presencia y me alegro mucho por ello, y por ella. Todavía no sé que excusa usaré para arrastrala hasta la casa. Algo se me ocurrirá. Qué inocente es la ignorancia. Estoy tramando algo a sus espaldas, como todos los años, como también ella me ha hecho a mí, mientras ella duerme plácidamente. Reposando del trabajo de toda la semana y esperando de mañana un día más que pasará pronto y sin demasiados contrastes. Puedo decir que me gusta verla sonreir, quizá por eso haga esas cosas. Su sonrisa me hace feliz y puede que haya mucho de egoísmo en hacerle una sorpresa por sentirme mejor que nunca por un instante. Visto así en ocasiones me planteo que no sé qué será el egoísmo, el amor, o la felicidad. Y no me importa no saberlo.
Hoy también me sentí bien porque mi madre me hizo una visita al blog y dejó su primer comentario. Pero como un estúpido facha de los guebos, o una estúpida facha de los guebos, propuso que lo que nos escribíamos mi madre y yo eran cursilerías, mi madre ha preferido no seguir escribiendo. Hay veces que me encantaría romperme los nudillos contra alguna mandíbula. No sigo hablando de lo que no merece la pena.
Y como colofón de este post terapéutico, les contaré que el miércoles pasado estuve en el concierto de Sabina. Sin palabras. Solo diré que lloré más que viendo E.T. cuando niño. Y aún no entiendo por qué. Quizá porque de pequeño iba con mi madre en el coche escuchándole y recobre gran parte de la infancia perdida, quizá porque Sabina consiguió encontrar las palabras perfectas para decir todo aquello que quise decirle a Clara siempre y nunca supe como, o tal vez porque simplemente es la ostia.
Amigos míos, tengo un ojo cerrado y cuatro dedos dormidos. Voy a hacer lo propio.
Les espero. Gracias por los comentarios que me van dejando. Me animan mucho a seguir escribiendo.
Un abrazo.

miércoles, septiembre 27, 2006

LA SOMBRA DEL FUEGO

(Texto registrado y protegido por derechos de autor)
El niño elefante nació terriblemente horrendo. Desde su nacimiento fue recluido en la oscuridad y el silencio, para que nadie pudiera verlo jamás. En esa pequeña ilusión de conservarlo oculto, como mismo escondió la historia al Laocoonte y sus hijos, hasta el renacimiento. A diferencia de la escultura bastarda no fue enterrado nunca, es cierto. Sin embargo, sí fue cubierta siempre por una cortina su cabeza. El resto era normal, lo sabemos. El niño elefante era una piedra. Una pequeña china en el zapato de un caminante, o todas las chinas quizá bajo las ruedas de una bicicleta. Lo único que sacamos en claro es que se le cubría por el terror que inspiraba, así lo menciona Sheley Blank en su crónica del año 1898. Conclusión a la cual llegó, según nos cuenta, mientras estaba sentada en una cafetería y observó como un hombre cubría con su abrigo el brazo deforme de su hijo. Supuso entonces, y le pareció lógico, que el padre pretendía esconder la deformación por miedo a que la imagen macabra de un brazo contrahecho puediera generar una espantosa repulsa social entre los clientes del bar. Efectivamente Sheley llegó a ver el brazo del niño, y, paradógicamente no solamente no le había repugnado en absoluto, sino que, además, estuvo atenta desde la discrección a todos los movimientos del abrigo, por volverlo a ver. Una primera impresión nos puede hacer creer que Sheley Blank era una morbosa sin el más mínimo atisbo de curación posible, pero nada más lejos de la realidad. Sheley había nacido en una pequeña población de los Picos de Europa. Su nombre no debería sorprendernos si sabemos que su padre era extrangero: Arthur Blank, un joven pintor irlandés, romántico hasta el suicidio, que había llegado a España en el 1808, durante el reinado de Amadeo de Saboya y que, según cuenta en sus cuadernos de viaje, conoció a Gustavo Adolfo Becquer en Sevilla, a quien definió como un hombre lánguido, de mirada sagaz y moviento dormido. Monica Sánchez Umpiérrez, su madre, era una asturiana que apenas hablaba bien el castellano, y, por supuesto, no lo escribía. En ese escenario Sheley Blank había crecido entre vacas, nieve y olor a hogaza de pan recién hecha. De esta forma se acostumbró, también, al trabajo del campo, que desempeñaba con pestreza desde muy niña. Ordeñaba a las vacas, preparaba a los San Bernardos para que se las llevaran al campo durante meses a pastar, etc. Su proyección era, entonces conocida. Sheley Blank, aunque con nombre extrangero, sería una asturiana de sus labores, como su madre. Sin embargo algo fue distinto. Según la descripción que de ella hace Ramirez Da Costa, Sheley era una niña curiosa por naturaleza. Al tiempo que atendía a las vacas, recitaba poemas populares que, quizá, fueran la letra de canciones anónimas. Detalles de su personalidad que no contrariaron jamás a Arthur, y que aprovechó de forma inteligente. Ya hemos dicho que Arthur, el padre de Sheley, era pintor. Lo que se nos olvidó, quizá intencionadamente, fue que cuando Arthur visitó a Becquer lo hizo acompañado de Sheley Blank. En aquel entonces, el poeta miró a la niña y quiso recitar algo que ha quedado en la memoria del viento. Las crónicas no han sido capaces de aclarar aún los hechos. Lo cierto es que, cuando Becquer se despidió de ellos, un surco de plata brillaba en su mejilla. Cuando Sheley Blank contaba esto en alguno de sus libros anteriores a lo que refiero en esta narración, insistía en que aún no era capaz de entender qué fue lo que pudo motivar el llanto del poeta. Sí asegura, sin embargo, después de aquel viaje, que su padre entusiasmado, compró una buena parte de la biblioteca de un aristócrata asturiano. Desde entonces, Sheley dejó de atender el ganado y no paró de leer hasta haber devorado el último libro. Para entonces, había cumplido los veintidós años. Es normal que entendamos, ahora sí, que Sheley había conocido escritores románticos que hablaban en sus obras de hombres deformes y otros monstruos humanos. Sin embargo, eran todo divagaciones solo encuadrables en la ficción, suponía. Mientras Sheley veía, entre despiste y despiste, el brazo deforme del niño, recordaba su infancia. Lo que no veía era que el niño descubría el brazo, cuando ella no miraba, como si fuera un juego. Tampoco vio Sheley nunca como el padre la miraba también, tal vez enojado por lo que ella interpretaba como macabra curiosidad, tal vez avergonzado por la criatura que portaba sus rasgos. Sí vio, sin embargo, cómo el padre, incómodo ya por la situación que la actitud de Sheley estaba provocando, pagó repentinamente la cuenta del café, cogió al niño en brazos y salió del cafetín malhumorado. El infortunio, ayudado en gran medida por los nervios, causó entonces que el abrigo que cubría el brazo del niño cayera al suelo en la pretendida carrera. La secuencia de acontecimientos fue fugaz. Sheley corrió al abrigo, al mismo tiempo que el padre lo hacía, olvidando ya el brazo de su hijo, empujándole incluso a un lado. Enloquecido se arrojó al suelo para recoger la prenda. Sheley, por un acto reflejo, aprovechó entonces para verle nuevamente la deformación al niño. Pero en ese justo momento se paralizó el tiempo.
Efectivamente, cuando el niño se había visto liberado de los brazos de su padre, corrió desesperado a una servilleta de tela que reposaba en una de las mesas, y, mientras parecía escribir alguna cosa en ella con el brazo deforme, Sheley observaba atónita, que aquel brazo estaba más sano incluso que los suyos. En su puño aferraba con pasión una pluma de ganso manchada de tinta en su extremo, que bailaba ahora sobre la tela, sin concesiones.
El padre, al darse cuenta, aprehendió al hijo en volandas y corrió despavorido calle arriba. Cuentan que, mientras guardaba la servilleta olvidada sobre la mesa sin leerla apenas, vieron una lágrima rodar por la mejilla de Sheley.

viernes, septiembre 22, 2006

El Mendigo Satánico

Estimado amigos, No era tanta la capacidad de liderazgo del 15. Por más que le pese ya es 22 de octubre y Carlos y Sebas, por increíble que aún me resulte (ni la multa del pitufo ayer por carecer del recibo del seguro del coche, ni las copas del Duke´s en Playa del Inglés, ni siquiera la puerta cerrada de la habitación de invitados me aclaran el entendimiento, etc. -por tí Paco S.-) duermen en mi-su-tu casa. Todos los prismas posibles del infortuno quisieron dejar el escenario tupido de ocasiones de aventura desde que llegaron, como no puede ser menos. El avión sufrió un retraso. Al parecer en Madrid había avión, había azafatas de vuelo, había terminal 4, había Iberia -lástima-, había personal de limpieza, había incluso aeropuerto, con pistas de aterrizaje y despegue, con personal de pista de los que no se manifiestan, pero, curiosamente, no habían pilotos. Todo un lujo para la gran compañía aerea española que este año se tiene bien merecido algún premio, muchos premios, todos los premios, los premios -gracias Cortázar- al descaro y el desastrozo hacer. Pero como no me meto en política ni otras medidas de contabilidad de efectivos, seguiré diciendo. De camino a Maspalomas, y debido, sin lugar a duda alguna, al imán que tiene el señor Ávila para atraer a personajes de hierro colado, pitufos o señores de gorra y espada láser con esposas, pistolas y todo tipo de arretrancos sujetos al cinto, nos retuvieron para control de documentación. Una lástima que fuera para eso, porque me tuve que contener las ganas de exhibir un lustroso 0.0 . Control de documentación. De acuerdo caballero. Los papeles del coche. Aquí los tiene. Golpe frontal del coche de alante, chico nervioso que puede marcharse golpea coche azul oscuro. Bájese del coche. Usted dirá. Mire a ver si su coche está bien. Dígamelo usted y me ahorra tener que bajarme. Bájese del coche. Ya estoy fuera, el coche no tiene nada. De acuerdo, entre en el coche. Si quiere meo cuando me lo diga (lástima que esto no lo oyera). La documentación está incompleta. No puede ser (pienso en el recibo del seguro). Le falta el recibo del seguro. No me diga (¡me cago en la puta!), lo consulta usted con la Central. Ese no es mi trabajo. Lo sé, pero lo consulta. Santi, dame un cigarro. Che boludo, a mi otro. Elva ríe de nervios. Fumamos, conversamos, reímos, volvemos a fumar, seguimos conversando, reímos, nos damos cuenta de que tenemos que comprar tabaco, seguimos fumando, y conversando, y riéndo. Le voy a denunciar. (fumar quita puntos?). Por qué caballero. Por no llevar la documentación. Pero usted comprobó que está todo en regla, ¿no es cierto?. Si, pero le quiero denunciar. ¿Cómo hacemos?. Yo le doy este papelito que si quiere firmarlo. (¡por los cojones te firmo yo papeles a ti!) Es que me han aconsejado que no firme nada -cara de niño bueno inclusive, teatro patético-. De acuerdo, tiene cinco días para pagar 60€ y presentar el seguro en Tráfico. (Y la mañana perdida, y la cola, y el calor, y...). De acuerdo Caballero, buenas noches. Buenas noches. Avatares varios más tarde hasta el Duke´s (con parada previa en los Duplex, donde se queda Elva). Duke´s, me encantan estos títulos nobiliarios. Alex el cantante, Dani el cabra, Jose el bateca, manolo el boss -recuerdos para tí Oscar de todos ellos - -recuerdos, besos, abrazos y deseos para tí Nora de todos ellos - (Oscar, se siente, haber sido tia). Y el sol despuntando, bocata en mano en el Pepe el Chiringo: un chiringo y dos pepechuga, tres cervezas, la compañía y el buen provecho, nueve noventa (creo que en Caritas está más caro). Buena noche aprovechada y buenos proyectos para estos pocos días que nos quedan. Si guardo silencio, Canarias ríe hoy por quien la pisa. Gracias por venir Ávila-Fiorilli. Besos enormes a todos los pies que le hicieron cosquillas a la isla también durante el verano (Jose María Carnero, Marina Oroza, Lola Ballesteros, Montse Cano, Las adorables hermanas Russo, Julito Espino -el chiri, la susa, ana, pavón, maría-, y los demás). Un abrazo enorme. Hoy tomamos nestea con el Mendigo Satánico Panero (así se hace llamar porque al parecer es mendigo y se caga en dios, ¡qué cosas tienes leopoldo!), vemos una exposición de Gaja Romanos, vamos al estudio de Juan Cabrera, visitaremos el Cuba libro, pasearemos por Triana, luego jarras a un euro junto a la arena de la playa y/o visita a JJ SAM, y el inconfesable destino del azar. Un besote Lucia Cavalero ;). Un besote Todos!

viernes, septiembre 15, 2006

SIEMPRE ES QUINCE

Queridos amigos, Me están sucediendo cosas, que por más que me repito que son normales, o, que de no serlo, tienen que tener un correlato directo con lógica de la unidad que mide el movimiento: el tiempo, no me convenzo. Llevo días esperando impaciente que llegue el dia 20 de septiembre, por varios motivos. El primero y fundamental, es que en esa fecha de publica la lista de los pre-admitidos a la carrera de Filología Hispánica en la ULPGC (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria). Desde febrero estoy esperando para hacer la matrícula, y, siguiendo indicaciones de la propia universidad, dejé pasar el verano. Ahora, al parecer, tengo que hacer la preinscripción fuera de plazo, porque debí hacerla en julio. Bien, no hay problema. Está presentada y en la fecha de referencia se publica de resabida lista. El segundo de los motivos por los que espero con ansia esa fecha es que llegan a visitarme Carlos Ávila y Sebastián Fiorilli. El trío se une de nuevo, y en mi territorio, para más inri. En honor a la verdad, que no se sabe aún bien lo que es, llegan el 21 por la noche, o el 22 por la mañana, o quiza el 34 por la tarde o el 46 al mediodía. Pero yo quiero la redondez del 20 porque me gusta el 20. El 20 es dormir en posición fetal, dándole la espalda a una gorda. Es ir a lo de uno y mirar para donde se quiera mirar. El 20 de gusta, así que repito, llegarán el 20. Sin embargo, en esta última semana siempre que miro el calendario del ordenador, aparece, tieso como un guardia civil, el 15. Todos los días parecen ser 15. Es una mitad de mes eterna que no entiende bien la correlación de los números en el sistema númerico. Puede ser que, acaso, el 15 ha dado un golpe de estado en la nación de las ciencias matemáticas. Ha torturado hasta la muerte a todos los decimales. El 15, número entero, no quiere saber de medios números ni otras mediocridades. El 15 es el número omnipresente. Nunca ha elegido entre cabeza de ratón o cola de león, porque es las dos cosas aún tiempo. El final de la primera quincena el mes, y el comienzo de la segunda. Es el número de control de la economía doméstica. A día 15 comprobamos lo que hemos gastado y lo que nos queda para acabar el mes. Y el 15 lo sabe, sabe de su importancia y su imprescindencia, lo supo desde que aquel monje lo colocó en el centro del mes, en la clave del calendario. Y se va apoderando de mí, de a poco. Comienza por mis nervios. La operación es sencilla, coloco la mano sobre el ratón y la flecha ladeada ligeramente hacia la izquierda que tengo sobre la pantalla se mueve al compás de mi mano, como si moviendo el ratón estuviese revolviendo mis dedos entre las tripas del ordenador. La flecha, movida entonces con una suavidad envidiable, ve la hora en la esquina inferior derecha del Windows Xp y para allá que va. Se acomoda sobre los numeritos emparejados y separados por lo que bien podría ser un muro de berlín en miniatura al comienzo de su demolición amateur, pero que en este caso son dos puntitos ":". Y allí reposa, como esperando que le abran la puerta de una venta medieval. Y se abre, al cabo de un instante. Entonces es cuando yo me desespero nuevamente. Ayer recuerdo un 15 donde hoy mismo sonríe anodinamente un 15, el mismo quizá que el de hace 4 días o, me temo, el mismo que estará mañana o cuando corresponda ser el ansiado día 20, que no llegará. Está comenzando la dictadura del 15. Algún día los calendarios solo tendrán quinces en sus filas. No habrá navidad, o será el vigecimo quinto quince de diciembre. Mi cumpleaños pasará a ser, entonces el onceavo quince de enero y recordarán a las victimas del onceavo quince de septiembre o del onceavo quince de marzo. Miramemos las cuentas del banco todos los días quizá y reventaremos de desesperación. El autocontrol económico nos llevará a no dar un céntimo a quien lo necesite y llegaremos incluso a exigir que nos levanten en peso la máquina expendedora de refrescos o tentenpiés para recoger cinco céntimos que cayeron debajo. El 15, es entonces un número estrictamente capitalista. Las naciones ricas serán más ricas, y las pobres sobrepasarán fronteras inconfesables y jamás imaginadas por la mente humana. No descarto que fuera el 15 quien desprestigiara en su día al 13, con la mala fama del infortunio. Quizá una intentona por liquidar a sus compañeros que no fraguó. Tengámosle miedo al 15. El fin del mundo comenzará con él. O con Carlos y Sebas cuando lleguen, quizá, el vigésimo 15 del mes de septiembre. Un abrazo

sábado, septiembre 02, 2006

¡Dolce Vita London, ANIMO HERMANO!

En esas veces en que...
En esas veces en que uno quisiera contarlo todo
y no sabe por dónde ni como empezar.
Todo lo que siente en el momento concreto de su vida
en que lo habido, al parecer, confluye.
Ciertamente, no solo un fluído múltiple de
opiniones,
sentimientos,
sensaciónes quizá,
sino toda una catarata
la catarata más alta del mundo, diré.
Donde todo salta hacia el vacío
o nada llega a lo profundo
porque el aire lo hace propio
y lo consume en su revuelto
de ajos tiernos y gambas
mal metidas.
En esas veces en que uno quiere no desear a nadie
y sin embargo, la carnalidad de un abrazo se representa
como la única necesidad del hombre,
para seguir vivo
para ser hombre
y repetirse ¡hombre!
¡hombre!
¡hombre!,
hasta verse sumerjido en una humanidad,
que también le pertenece.
O tal vez, la única razón por la que ser feliz
después de haber aceptado el sacrificio del silencio y la distancia. Curiositá, dijo Leonardo,
andar la vida solo, añado,
sea donde fuere que los zapatos decidan pisar la hierba
sea cual fuere la hierba que pisen los zapatos
sean los que fueren los zapatos elegidos.
Caminar y sentir cada kilómetro
en el trayecto de la función dormida de este teatro extraño, cuanto menos.
O decidir comenzar el camino, simplemente,
preguntémosle a Machado.
En esas veces en que uno quisiera andarlo todo
vivirlo todo
conocerlo todo
y demostrar que nada estaba inventado aún.
En esas veces es cuando un hombre admira a otro
un hermano se alegra por su hermano.
Es eso lo que hace valiente al hombre:
vivir de la mano del miedo,
enfrentarse a él, y conocerlo:
conversar con el silencio
mientras acaricia los largos dedos de la noche ajena
y la hace propia.
Grandes Palacios abrirán sus puertas al peregrino
bellas mujeres escupirán en el camino andado
y en el que es propiedad del porvenir,
y alguna habrá que sepa besarlo, con paciencia y esmero.
Los recuerdos resonarán también
en el cristal de la mejor vajilla del anfitrión,
guardada para estas ocasiones.
Alguna rosa marchita creerá morir en paz
con el suspiro del caminante que respira sobre ella,
mientras danza sutilmente al son de lo inconcreto y lo importante.
Aún siguen habiendo señores
sentados en las mesas del fondo de los bares
bebiendo Whisky, mientras conversan o juegan a la zanga
y sienten que aún pueden cambiar el mundo,
porque creen conocer su misterio inalcanzable.
Pero no les espera ya nada más que una histora sabida
al cruzar las puertas de sus casas.
Y mientras tanto,
Philleas Fogg, se levantó como un rayo del asiento que ocupaba en el Restform Club
y puso pies en polvorosa
porque le reclamaba la aventura
y el amor...
en la otra esquina del mundo.
En esas veces en que el hombre es el nómada que fue
es cuando conoce quien es
y por eso
anda
siente
vive.
Quizá llora,
y su llanto es abierto al espejismo del horizonte
libre, efímero
y perpetuo, al mismo tiempo.
Y al final del camino,
en las grandes plazas de Ithaca,
un poeta reconoce, con acierto,
que la enseñanza fue, solamente,
caminar. Mi Hermano está en Londres, ¡Enhorabuena Campeón!.
pd. si quieren saber de sus azañas, el link de su blog: "Dolce Vita London" de la derecha.

martes, agosto 29, 2006

Un mail me ha llegado, por si quieren colaborar.

From: David García Gil <davidleo_88@hotmail.com> Estimado amigo, estoy preparando una página web sobre poesía española contemporánea. Sé que suena a ñoño, pero alguna vía de escape tendré que buscar, y el alcohol me >sale caro casi siempre. Bueno, a lo que iba, que me gustaría hablar en ella de los libros y autores más valorados por los poetas de hoy. Cuento con tu colaboración. Sólo tienes que enviarme una lista de alrededor de 20 títulos de poemarios escritos por autores españoles durante el siglo XX (y lo que llevamos de >XXI). Para ello se ha tener en cuenta que: -Se han de seguir únicamente criterios íntimos, sin temer dejar fuera libros decisivos en el desarrollo de la lírica española o autores de resonancia universal. Se puede no poner Arde el mar, por ejemplo, y no incluir a Juan Ramón Jiménez. -La relación de libros no ha de seguir ningún orden, o únicamente el orden cronológico. -Sólo se admiten las recopilaciones cuando éstas hayan sido concebidas como un libro unitario (p. ej. Ancia, de Blas de Otero). -Pueden incluirse libros propios, pero sin pasarse. Además, queda muy mal. Es también lícito citar más de un poemario del mismo autor pero, por favor, mesura. Eso es todo. También sería bueno que me mandases una foto y un currículum lo más breve posible, a fin de no mostrar la selección únicamente ilustrada con el nombre del poeta. No hay prisas. Debido a los estudios y a mi cuajo >andaluz, no sé lo que me llevará este proyecto. Espero que no demasiado. Gracias por tu atención, un abrazo, David Leo García. (Agradecería que pasarais la carta a los poetas que me escapen de la vista) Tenemos que apoyar las iniciativas. Así que a mandar mails a este hombre eh! que no me entere yo! Un abrazo.

lunes, agosto 28, 2006

VUELVO AL BLOG

Estimados amigos, tras otro largo periodo de silencio vuelvo de nuevo a dedicarles otras palabras. En esta ocasión no serán más que de noticia. Me he mudado al Tablero de Maspalomas, un pueblo que está bastante más cerca del mar y de la civilización que Tirajana, donde estaba antes. El motivo, una redecoración de mi vida, al más puro estilo IKEA. Comenzaremos en muy poco tiempo con el Cubalibro, y tengo que estar cerca de la civilización para que todo sea un pelín más posible. En cuanto a lo literario, sigo leyendo bastante, aunque mucho menos de lo que me gustaría. He estado de mudanzas, como ya he dicho, y eso hizo que, por un tiempo, dejara los libros por los muebles, que son mucho más pesados en todos los sentidos. Luego, unas pequeñas vacaciones por fuerteventura (ya se sabe, sol, playa, submarinismo, meros de un metro, weissbier, y mucho, mucho guiri). Y por último, Elfriede Jelinek, la austriaca del nobel del 2004 con su pianista, a la que estuve casi a punto de convertir en la mujer pájaro lanzando el libro a lo más alto de una palmera. Sin embargo, después de aguantar el tirón (nunca mejor dicho) y empezar a comprender su estilo, comencé a apreciar la novela y hoy diré, incluso, que me gusta. Pero ya les hablaré más detenidamente sobre ella. En otro orden de cosas. Estoy trabajando por las mañanas, hasta las tres, en la inmobiliaria. Supongo que tendrá de reprobable todo lo que tendría también si no estuviese trabajando ahí. De momento me va yendo bien. Consigo una suerte de activación por la mañana que me persigue luego durante todo el día, y aprovecho para seguir haciendo cosas en torno a la literatura. Creo que no es mala solución. Cuando terminemos las obras en el Cubalibro, esa será mi ocupación por las tardes. ¡Ah! y ya se acerca la fecha para hacer la matrícula en filología, menos mal. Esto de momento es todo. Teniendo internet en la casa nueva (me instalaron hoy el adsl y la línea telefónica) puedo seguir publicando entradas en el blog. Un fuerte abrazo y cuidense.

lunes, julio 10, 2006

LA INVENCIÓN DE MOREL. Adolfo Bioy Casares

Me he topado con esta novela sin esperarlo. Lo primero que leo de Bioy Casares me llegó el sábado mientras daba una vuelta con la moto por la isla. En el pueblo de Agaete, donde parte el ferry hacia tenerife, vi un suculento letrero en el que se leía "libros a 1 euro". Me llevé todos los que había, que eran cinco. Y uno de ellos era este que quiero comentar y que acabo de terminar de leer. La invención de Morel es un libro muy extraño. Aunque corto no se lee facilmente. Se desarrolla como un diario personal en el que el lector va descubriendo información de a poco para completar un puzzle, que -todo sea dicho- completado me resultó bastante decepcionante. No se si esto que digo es políticamente correcto. Muy probablemente los amantes de este autor se erigirán en férreos detractores de esta crítica. Sea bienvenido.
Doy mis razones. A lo largo de la lectura van sucediendo hechos que aparentemente no tienen explicación lógica alguna, salvo en el terreno de lo sobrenatural - no descarto que la película de "Los otros" o la de "El sexto sentido" tengan su primigenia inspiración en esta obra que por otro lado, al igual que sucede con la anterior que comenté "Benito Cereno", no tiene nada de fantasmagórico o sobrenatural en el desenlace. Sin embargo mientras uno va adentrándose en ella esta posibilidad está presente en los pensamientos del protagonista. La historia no está narrada desde la perspectiva del personaje que le da el nombre: Morel. Sino la de un perseguido por la justicia Venezolana que acaba, sea como sea, en una isla desierta en la que, paradójicamente, encuentra gente. Así, en el desenlace el autor intentará dar una explicación a todo ello, mediante una serie de conjeturas y explicaciones más propias de una novela de ciencia ficción - que es en lo que se convierte al final - que las propias de una novela realista - que es lo que se presenta desde un primer momento-. De esta forma, no puede entonces dejar de sorprender que hayan numerosas alusiones a temas políticos de actualidad -del momento de la trama- y que al final todo desemboque en algo parecido a un juego de ajedrez, en el que se enfrentan lo imposible y las hipótesis más rocambolescas acerca de las ciencias de la telecomunicación. Estimados amigos, si me preguntan sobre esta novela, les recomendaré, sin lugar a dudas, otra. Un fuerte abrazo a todos.

viernes, julio 07, 2006

BENITO CERENO. Herman Melville

" Benito Cereno sigue suscitando polémicas. Hay quien lo juzga la obra maestra de Melville y una de las obras maestras de la literatura. Hay quien lo considera un error o una serie de errores. Hay quien ha sugerido que Herman Melville se propuso la escritura de un texto deliberadamente inexplicable que fuera un símbolo cabal de este mundo también inexplicable"

JORGE LUIS BORGES. Biblioteca Personal.
A la hora de opinar acerca de esta obra, a todas luces rara dentro de la bibliografía de Melville, creo que es imprescindible hacer un pequeño parón en la oscuridad que inspira. En efecto, cuando se abre el libro y se comienzan a leer las primeras páginas, parece que la noche que viste de negro el paisaje que nos acecha desde la ventana es un artificio, y que la verdadera oscuridad nocturna se aloja toda dentro de las hojas en que nos adentramos. Melville recrea una historia aparentemente inverosímil, llena de dudas y de lagunas en la lógica de cualquier lector, pero desde la oscuridad de un barco, varado sobre las olas del mar, o bajo la noche desde sus camarotes misteriosos. No en vano Borges me la recomendó a través de su libro del que saco la cita que antecede a este texto. Una ficción de aparente inverosimilitud, fantasmagórica sin la menor mención a lo sobrenatural, y, al mismo tiempo, intrigante pero de dudosa sospecha. A lo largo de su lectura, es posible llegar a desconfiar de la humanidad, de uno mismo o incluso del propio libro que tiene entre las manos. Por momentos un atisbo de lucidez parece querer alojarse en el entendimiento, sin embargo, en el instante siguiente uno puede llegar a sentirse vulnerable e indefenso por haber bajado la guardia tan solo unos segundos.
Realmente la historia que se cuenta no tiene mayor trascendencia. Como es de esperar en Herman Melville, el mar tiene gran parte de protagonismo. Pero en este caso la gran ballena blanca se viste de otra guisa, para que intentemos descubrir cuánto en ella es traje de carnavales y cuánto es verdadera carne. Evidentemente no hay ballenas en Benito Cereno, pero desde el comienzo de este apunte decidí no hacer excesiva referencia a la trama, para no agüarle la fiesta a quien se asome a los bordes de este barco. Por eso, vengo obligado a usar metáforas y perífrasis, quizá con el ilusorio intento de recrear en parte el magnifico ambiente que crea el autor, aunque sea imposible hacerlo aquí.
Sea como fuere, estoy satisfecho de haberla leído. Podría asegurar, y aprovecho estas líneas para hacerlo, que es de aquellas novelas que leemos una vez en la vida, pero que luego, seguimos respirando su aliento ya para siempre. Si algo puedo hacer después de volver a tierra, es recomendarla.
Un fuerte abrazo.

El Cuba Libro de Gaja y Tabarca

Amigos míos,
Al parecer los sueños se cumplen. Estamos preparando la inauguración en agosto de una librería-cafetería-sala de exposiciones en Las Palmas de Gran Canaria. Yo siempre quise tener mi propia librería, y Gaja Romanos su propia sala de exposiciones, así que al final hemos decidido montarlo juntos. El local se llama "El Cuba Libro de Gaja y Tabarca", y tiene todas la proyecciones que se les puedan ocurrir. Afortunadamente, conocimos casapueblo en su mejor época, y Manuel nos enseñó el don de ser detallista. Algo de ello habrá, así como algo también de la librería Losada que conocí en Buenos Aires, y algo, supongo, de todas las galerías de arte donde hemos presentado Gaja y yo sus obras, y las de Juanito Cabrera, etc. . Espero -nada me haría más feliz - que haya mucho también de ustedes. Por primera vez en Canarias los poetas no solo están detrás de los libros, sino también detrás de la barra. Espero que tengamos buena aceptación, igual Amargord puede sugerirnos algunas ideas, digo yo.
Lo cierto es que ya hemos empezado a movernos. He estado hablando con distribuidoras y me parece muy curiosa la vida del libro hasta que llega al manos del lector. He estado en la creación de un libro, luego, algunos lo sabrán, monté una editorial el año pasado que se llama MAR FUTURA, y ahora empiezo a moverme de librero. ¿no terminaré alguna vez distribuyendo libros también?... quizá debiera de leer y escribir más y dejarme de tanta historia, puede ser. Sin embargo, ahora me siento bien. He tomado una determinación muy importante en mi vida: vivir solo una vida. Para ello he decidido apartarme de todo cuanto no me haga feliz. El derecho y la empresa están a la cabeza. Me he pasado la vida entera con una pierna en ese mundo y la otra en el de la literatura y el arte en general, pero ambos se han ido separando como costras de hielo en un mar ambulante. Al final en el último salto me llevé la mejor parte, y ahora recuerdo la historia de muchos que nos acompañan a diario e hicieron lo mismo. Montse Cano -en Timofónica- , Miguel Losada -recordemos su trayectoria por el banco de España-, Julio Espino Noval -ya les contará él su historia-.
De alguna forma, ve he visto compuesto y sin novia, entiéndaseme. Pero si esto es quedarse plantado en el altar, bienvenidos sean muchos plantones. Supongo que mi título de licenciado en derecho servirá para decorar la trasera de la puerta del cuarto oscuro donde está el coco. En septiembre empiezo filología hispánica en Las Palmas. Estoy considerando la posibilidad también de hacer el doctorado al mismo tiempo que la licenciatura, aunque suene extraño, en mi caso es posible. Y no por ser distinto, sino por que al doctorado accedo desde la licenciatura de derecho, y a la licenciatura, pues como todo hijo de vecino.
Oteo una buena época en un futuro cercano. Al fin la tierra se comienza a insinuar mandándome mensajes en forma de trocitos de madera o gaviotas revoloteando sobre el mastil de este barco, que tantos tambucazos ha dado ya, y tan cansado me tiene. De momento, tengo tiempo, ilusión, una librería en pañales, una carrera apasionante y, por supuesto mucho que escribir y más aún que leer.
Amigos míos, me hace feliz compartir esta nueva era con todos ustedes. Siéntanse bienvenidos.

Tengo algún problemilla con el blog.

Pues eso, compañeros. El último escrito que publiqué lo tuve que hacer sin foto. Ahora estoy intentando publicar otro con foto también pero no me deja. Si saben que es lo que puede estar pasando por favor díganme soluciones. Tengo unas fotos que tengo muchas ganas de que vean pero no puedo de ninguna forma. En estos días volveré a publicar. Un abrazo enorme. Por cierto, Montse Cano, Marina oroza y Lola Ballesteros, tres gracias de las que más satisfacen. Un besote.

domingo, junio 11, 2006

Ultimas noticias desde el balcón del atlántico.

El seis de enero de 1985 mis padres me dejaron bajo la cama un estuche de latón con su goma sacapuntas y lapicero Oscar Aguado, "El arco iris de un anticuario".
Hacía ya un buen tiempo que no le dedicaba tiempo al blog. Queridos amigos, en estos días han pasado muchas cosas. El vino está embotellado, quien lo desembotellará, el poeta que lo desembotelle, buen desembotellador será, pero si es posible que lo comparta conmigo, suplico. Hemos sacado tres vinos, dos de los cuales son vinos de pintor y el otro de escritor.
Ciertamente no se siquiera cómo enfocarlos, a los ojos me refiero, veo borroso ya después de tres días de fiesta y discotecas. El culpable de ello es Oscar Aguado. Llegó, estuvo cinco horas esperando en el aeropuerto - debido a un error de cálculo mío -, y desde entonces no hemos parado la pata. Mejor.
Me quitaba el tiempo una dichosa investigación del doctorado que he concluído. Ahora, con bastante tiempo libre, sinceramente no se que hacer. Quizá lo convierta en tiempo libro, es una opción.
Oscar duerme. Siempre duerme durante toda la mañana. Luego se levanta y se acuerda de que quiere tocar una teta. Nos vestimos y vamos a por ella. Hasta hoy ha sido en balde, ni siquiera la ha visto. Sin embargo yo le recomiendo que no se de por vencido. Candidatas hay muchas, y parece que la nariz de payaso en una discoteca causa gracia. Es posible que la armónica también, pero me pone triste su armónica. La armónica de Oscar Aguado es una niña, y no se llama más que armónica de Oscar Aguado. Es una niña triste, y cuando la soplas llora, como las canciones de Nacho Vegas que venimos escuchando en el coche, a toda pastilla para olvidarnos de las curvas y evitar el mareo.
Clara no está. Se fué a suiza la semana pasada. Y yo la hecho de menos. Hay veces que imagino que no volverá. Que se montará en el avión rumbo a Perú y me quedaré aquí con Oscar Aguado y con Rosny -luego les hablaré de Rosny-. De pensarlo me dan ganas de abrazarla y decirle que la amo, no sé. Creo que eso es bueno. Rosny es un buen amigo. También vive con nosotros. Es un chico encantador, de venezuela. Dentro de poco podrá retomar su vida. De momento está en reposo y progresando. ¡Calidad! Y mañana lunes llega, además, la entrañable, dulce y encantadora nora nora nora nora nora -resuena como el eco en las motañas de mi cráneo. Cuando llegue quiero procurar que sea feliz. Amigos entrañables mios. Solo quería contarles algo de lo que ha estado pasando ultimamente. Espero hacer una crítica del libro de Oscar aguado, del cual saco la cita del comienzo de este apunte. De momento seguiré retomando el tiempo perdido. Les abraza, les quiere y les espera, Santiago Tabarca.

miércoles, mayo 24, 2006

Los guiños de la tierra.

Estimados míos,

llevo todo el día con una investigación del doctorado sobre la Sociedad Anónima Europea, algo tan yermo como aburrido a mis entenderes. No se preocupen, nos les hablaré del tema. Sin embargo sí que quiero comentarles algo referente a la foto que precede a este discurso. Últimamente me estoy dedicando a la fotografía con intención de desconectar y regocijarme en la belleza de las pequeñas cosas, y estoy descubriendo otro mundo que está en este. No ya teniendo que sumergirse en el mar, o adentrarse en cuevas para encontrarlo, sino el los mismos escenarios en que nos movemos a diario. Todo se trata del ángulo y el enfoque que de los ojos con los que miramos, simplemente. Esta foto la tomé (me voy a poner un pelín técnico y pedante, supongo) a una velocidad de obturación de 1/800, a 1600 ISOS y una abertura de 66/122. El detalle era una raiz de un árbol, pero la fotografía lo ha convertido en una nariz pérfida y unos ojos retorcidos que parecen que nos observan. Me parece increíble las posibilidades de este mundo. Una vez escuché que el amante perfecto era aquél que, después de 60 años era capaz de seguir impresionando a su pareja con cualidades que aquella ni siquiera se imaginaba. Pues bien, deduzco entoces que la tierra es el mejor de los amantes. No deja jamás de seducirme. Cada día una cara nueva, un guiño inesperado, un susurro de verdades que se alojan luego en el recuerdo.

En otro orden de cosas, Oscar Aguado está al caer. Ya cuento los días. Espero poder inmortalizar su compañía en muchas ocasiones.

Amigos, un fuerte abrazo. (otros ojos me miran, pero ahora con cara de libro de sociedades europeas... DIOS!)

jueves, mayo 18, 2006

Nada existe.

De vuelta de Mauritania pienso. Quizá Saro tenga razón y nada existe, y no existimos, y problamente aún Descartes siga vivo, y las palabras que leí una vez en la puerta de un baño fueran escritas por él. Entonces, me pregunto, acaso los niños no vendrán de París o quizá los cayucos de la playa enorme en que el toyota clavó sus ruedas como un león sus dientes en la carne de la gacela, no zarparán jamás rumbo a canarias. Quizá sea todo cierto, y gran parte de esa certeza no sea más que la demostración de una inexistencia tan obvia como confusa. Al fin y al cabo sigue todo donde estuvo antes de partir: las sonrisas en la noche iluminadas por algún fluorescente, al más puro estilo Carroll, las chilabas elegantes recogidas sobre los hombros de los hombres, los turbantes variopintos de las mejores mujeres y las cabras; esas mismas cabras que pastaban arena por las calles áridas y mi mente húmeda. Y en cinco minutos uno puede tener vivencias inolvidables, mientras evita horas de todo cuanto existe demasiado. El calor se ha apoderado de mi piel, supongo, y mientras sigo pensando este humo puede estar saliéndome por las orejas, o simplemente sea que el cigarrillo se niega a perecer. No lo sé, y no lo supe nunca, pero creo entender algo de lo que acaso esté sucediendo. "Sin embargo, la muerte existe y es tan real como la nada" dijo el cigarro.
Y la vida sigue siendo una incognita perfecta, en la que descansan a un tiempo tanto la duda como la certeza de que nos somos a cada instante. Pero aún nos late el pecho cuando podemos hablar de poesía en un almuerzo de empresarios, porque los ojillos risueños de una chica nos lo piden sin palabras, y porque así también existe una revolución sin concesiones.
Esperaré en las puertas de la nada, quizá quien llegue necesite aún algún abrazo. Me esperarán también. Después de todo, igual Descartes compre el pan por la mañana. Un abrazo. No se intenten mirar en el espejo, mírense mejor en los objetos, parafraseo.

martes, mayo 16, 2006

Rascacielos de papel.

Estimados amigos,
Por aquellas cosas de la vida me ha surgido un viaje a Mauritania. Esto significa que si lo prometido es deuda, no dejo entonces de ser un moroso compulsivo. No podré desarrollar la crítica al libro de José Elgarresta hasta que vuelva. Sin embargo, procuraré traer fotos de mi paso por esa desconocida tierra de tierra, o arena de arenas. La última vez que estuve en África fué en Túnez, no hace aún tres meses, y antes en Marruecos, hace ya más de dos años. En esta última ocasión un niño me explicó en árabe, diccionario en mano, por supuesto, que desierto se dice simplemente Sahara, y desértico se pronuncia Saharú. Supuse entonces que aquella extrema parcela de arena era considerada aún por los nativos como el mar lo era por nosotros cuando aún no tenía ni nombre, tan solo un cúmulo de mitos terroríficos que hablaban de él como el Océano, o aquel lugar desconocido de donde no volvían los que en él se adentraban. Quizá, divago ahora, considerado también como todos representamos la infinitud del firmamento en la noche. De cualquier forma, aquellos que cruzaban el mar quizá no volvieron nunca porque encontraron otros paraísos donde vivir, pasando a la historia algunos como los antiguos habitantes de estas islas. Y siguen llegando pateras. Ayer mil subsaharianos, hoy otros cien. Y ya nadie recuerda que no es un tema de actualidad. Así llegamos los canarios. Así seguirán llegando canarios de otros rincones del mundo. Porque los actores no determinan su sitio en el gran escenario del mundo, al menos no tendrían por qué.
Por consiguiente, si no vuelvo de Mauritania, quizá es que dí con el oasis perdido de Salomé. Y si algún día no vuelvo del fondo del mar, es porque esté donde esté les estaré esperando para compartir mis nuevas indias e indios con ustedes.
Un fuerte abrazo y hasta pronto.

viernes, mayo 12, 2006

Sobre los "Cuentos Ácidos" de José Elgarresta

Creo que ya es por todos conocido el último libro de José Elgarresta. No he terminado de leerlo y ya tengo la necesidad imperiosa de recomendarlo. En esta obra, el autor ha sido capaz de cautivar cada vez más con cada cuento. No se si es común pero me sucede a menudo mientras leo cuentos, que siempre voy pidiendo más calidad, más enganche, más historias que hagan, permítanme, ¡PLOF!. Y son pocas las ocasiones en que la obra está a la altura de estas espectativas mías. Estamos en esta ocasión ante un libro que lo consigue de manera magistral, al tiempo que hace una crítica elegantísima de la sociedad y del sistema. José Elgarresta ha conseguido, entonces, lo que a mi juicio pretendía, hacer resurgir el sentido común criticandolo todo desde las bocas mudas de quienes nunca criticarían, así, el emperador chino Li nos contará algo sobre la vanidad y su fracaso, la iglesia reconocerá las heróicas virtudes de Santo Tomás de Guatemala, aquel superhombre a quien llama El plagiario nos explica el precio del éxito, un reconocido director de relaciones públicas del famoso CodesBank dará al traste con todo al intentar aunar arte y empresa. Y tantos otros muchos personajes que me han hecho pensar en muchas cosas, sin tener que recurrir a los tópicos. Digamos, pues, que José Elgarresta ha conseguido con este último libro revolucionar la revolución, demostrando que todo debe enfocarse desde el sentido común y la propia humanidad olvidada (no en vano destroza ciudades y ordenadores, pero siempre, eso sí, muy elegantemente -no como los anime de manga, bromeo-).
Cuando termine de leerlo hoy, sin falta, escribiré una crítica más extensa y seria. De momento seguiré disfrutando de su lectura.
Un abrazote

jueves, mayo 11, 2006

He tenído una idea.

Amigos, como esto del Blog para mí ha sido un descubrimiento tremendo ya me he vuelto loco. He decidido abrir otro blog en el que publicaré poemas a versos de poemas de otros autores. Si se quieren dar una vueltilla por allí bienvenidos serán todos. www.versosparaelverso.blogspot.com un abrazo.

Paul Auster tiene razón.

Estoy trabajando en una novela y he querido parar un momento para descansar y desconectar. Es cierto, Paul Auster tiene mucha razón. Y cuando escribo le doy más razón todavía. Creo que todos nos hemos encontrado en la tesitura de crear personajes de donde no los hay, y nos hemos dado cuenta, tarde o temprano, de que es imposible. En cierta ocasión un filósofo me comentó que la novedad absoluta es inaguantable e insostenible, nada en el mundo puede ser completamente novedoso porque absoltamente todo surge de algo que ya conocemos de atrás. Un ejemplo, podemos imaginar una nave espacial, o un alienígena completamente extravagante. Sin embargo, si a esa imaginación nuestra le prestamos un poco de detalle nos damos cuenta de que todo lo que la compone son cosas que conocemos, en otras palabras: esa creación nuestra es un amalgama de detalles y elementos que hemos retenido mediante la experiencia.
Pues bien, a la hora de crear un personaje pasa exactamente lo mismo, motivo éste por el que le doy toda la razón a Paul Auster cuando dice que todos los personajes de sus novelas son personas que conoce en su vida cotidiana. Y podemos valernos de ello en "positivo" o en "negativo". Me explico, para hacer un personaje puedo pensar en Paco Sevilla, personaje ya de por sí novelesco y extremo. Puedo representarlo como lo que es, ya todos conocemos a Paco, un poeta que más que poeta es un poesía, con sus extravagancias y sus reacciones no habituales aunque encantadoras; estamos usando una imagen en "positivo" de Paco. O bien podemos hacer la misma imagen en negativo, es decir, si Paco es delgado, lo describiremos gordo, si es hiperactivo lo describiremos hiperpasivo, si muere por la poesía diremos de él que no le interesa lo más mínimo.
Sé que quizá este desarrollo les puede parecer un perogrullo intolerable, y lo admito. Sin embargo, en ocasiones no está tan mal discurrir por escrito para aclarar las ideas. Estas enseñanzas que me hago a mi mismo no tuve nunca nadie que me las hiciera, y por este motivo procuro ser autodidacta de mis propios pensamientos.
Creo que ya he desconectado bastante, seguiré trabajando en mi personaje. ¡Hasta la próxima!

miércoles, mayo 10, 2006

Una visita inesperada.

Si queridos míos, es lo que parece ser donde parece ser. Una lechuza en la ventana de mi cuarto. Lo cierto es que antes que en la ventana estuvo también en el baño, más precisamente en la bañera, y en el pasillo, en la cocina, en la sala. Esta lechuza sobrevoló mi escritorio, dió de bruces con La Travesía del Hombre Barco de Paco Sevilla que tengo enmarcada en la pared del salón, abrió la nevera, se sirvió una cerveza, me pidió un pitillo, se posó en el sofá, y mientras veía cómo le daban el Príncipe de Asturias a la National Geographic Society, me miró y dijo, ¡estoy de enhorabuena, joder!, una delicia ver que lo han ganado. Yo no pude hacer otra cosa que sentarme en el sillón de enfrente, encenderme un pitillo yo también y discutir un poco con ella. Yo siempre he sido más del canal HISTORIA, sabes. ¡Eso es una mierda!, me dijo, mientras humeaba su pico. Más extraño aún que el hecho de que la lechuza me estuviera hablando fue entonces su silencio repentino. Yo la miraba por el rabillo del ojo, y temía que se malhumorara. El pico parecía brillarle, como una gota de cerveza, o, quizá, como un garfio de plata, y este último pensamiento me hacía no llevarle demasiado la contraria. Cuando terminaron las noticias, apuró su bebida de un trago y liquidó el pitillo. Luego miró para mí, con los ojos atentos, naranjas, juntos, extraños pero no amenazadores, levantó el vuelo y salió por la puerta. Yo no he podido hacer otra cosa que sentarme en el ordenador para contarlo. Si no me creen la foto está ahí.

Bebiendo espero

Todo ha vuelto ya a lo de siempre. Solo en casa, con una botella de malleolus que me regaló un amigo y los perritos dándome el coñazo, a su forma y muy cariñosamente. Ya se fueron Bea y Nuria, las hermanísimas, como las quiero llamar. Y vuelve a habitarme de nuevo la soledad y las teclas del ordenador donde escribo, con un chill out pirata que no recuerdo como llegó aquí. Vuelvo entonces a alimentarme con lo poco que encuentro en la cocina, quizá unos cacahuetes de miel y sal o una papas fritas que me durarán, quien sabe, hasta mañana o pasado. Lo cierto es que me ha costado hacerme a la idea de que estoy en mi mejor momento. Madrid se quedó impreso a fuego en mi memoria, y de repente me asaltan recuerdo maravillosos de todos los amigos poetas que aún esperan que llegue con los brazos abiertos. Sin embargo, estoy en canarias, la tierra de la paz y la melancolía, donde la poesía es bien dificil (en palabras de Paco Sevilla), porque la belleza ya está en los paisajes. Los naranjos han empezado a hablarme, y, como un califa en la alhambra, me dedico a pasearme entre ellos, escuchando sus cuentos y ocurrencias. En ocasiones me asalta algún motivo para escribir y lo procuro aprovechar, pero son pocas. Así que le dedico el tiempo a la novela. En ella me siento cómodo, y me agarro a lo poco que tengo para contar, mis recuerdos, mis vivencias y, quizá, el sueño de que todos los poetas vengan a beber vino conmigo en esta casa que reposa en lo alto de una loma, en el barranco de tirajana. Parece ser que las palabras que me dijo una vez una señora nacida del aire son ciertas: "vivimos la vida que queremos vivir", y, de momento, espero nuevas visitas: Oscar Aguado, y Nora vendrán a vivir en esta tierra a partir del ocho de junio, Julio Espino vendrá también, con su novia y unos amigos en dos meses a pasar unas cuatro semanas, Sebastián Fiorilli también tiene intención, aunque con Sebas ya se sabe, ¡ah! y, por supuesto, la segunda ansiada visita de las maravillosas hermanas Russo, que deliciosas personas. En ocasiones pienso que la vida me quiere y por eso me da estos amigos. Esta tierra da para todos, y muchos más. Espero que en breve puedan venir todos los amigos, todos. Auri, Juandi Ayala, Pablito Méndez, Basilio Rodriguez, Santi Tena, Rafa Montesinos, Miguel Losada, Iñaki Serra, Fermín Higuera, Paquito Sevilla, Rodrigo Galarza, Alejandra Aventín, Gonzalito Escarpa y no quiero seguir enumerando porque son tantos que es facil no acordarme ahora de todos. La verdad es que es un detalle curioso que ustedes tengan una casa en canarias que no han visto aún. En fin, no se preocupen, que yo lo único que estoy haciendo es cuidar de ella. ¡Señores, la Parasía existe, y está aquí!. Gracias compañeros por quererme bien, gracias por dejarme quererles tanto.

lunes, mayo 08, 2006

Espero no dejarte indiferente

UNA PRUEBA PARA UN NUEVO BLOG Lee Friedlander Alhoha, Washington 1967 Son las tres de la tarde y sigues aún acostado en la cama, con las mismas preguntas que te asaltaron la noche anterior, esta mañana y que, sabes, seguirán asaltándote continuamente durante no sabes aún cuanto tiempo. El cuerpo te resulta pesado y perezoso, no tienes nada de qué quejarte y sin embargo sigues criticando que aún no te han dejado demostrar cuanto vales en ningún sitio. Por momento te sientes patético, te levantas y entras en la cocina con la intención de hacer algo que no hayas hecho ya más de diez veces a lo largo del día. Te llenas un vaso de agua que te bebes de un solo trago, rebuscas en la nevera y siempre encuentras lo mismo, un taco de jamón de pavo reseco, una botella de coca cola que solo exhibe su culo lleno de un líquido sin gas y sin sabor apenas, y un paquete de huevos que ya deben estar caducados pero no tirarás aún. Te resignas a pensar que tu estado es lamentable, que como los huevos que se pudren en la refrigeradora, tú te sigues pudriendo por dentro esperando que alguien te saque del frío habitáculo en el que te encuentras y te haga viajar, aunque solo sea al basurero de la esquina. Pero lo tuyo no es eso, eres escritor o quieres serlo, llevas ya más de dos meses que no vas a la oficina, y no atiendes el teléfono. Has convertido la excusa en tu forma de vida y sabes que nunca aceptarán tu desidia, sin embargo, paradójicamente sigues ahondando en ella como válvula de escape y por esa razón no sales ya nunca de casa. Te sirves otro vaso de agua del que solo bebes un sorbo, te sientas en el sofá e intentas dejar el vaso sobre la mesa que tienes a tu derecha. En ese momento escuchas un choque de cristales, como un brindis con la nada y al mirar descubres tres vasos exactamente iguales que el que tienes en la mano, colocados en el mismo lugar donde pretendías poner este último. Te levantas del sofá y vuelves a sentarte en la cama, donde retomas todas tus dudas. Santiago Tabarca