Santiago Tabarca

jueves, mayo 11, 2006

Paul Auster tiene razón.

Estoy trabajando en una novela y he querido parar un momento para descansar y desconectar. Es cierto, Paul Auster tiene mucha razón. Y cuando escribo le doy más razón todavía. Creo que todos nos hemos encontrado en la tesitura de crear personajes de donde no los hay, y nos hemos dado cuenta, tarde o temprano, de que es imposible. En cierta ocasión un filósofo me comentó que la novedad absoluta es inaguantable e insostenible, nada en el mundo puede ser completamente novedoso porque absoltamente todo surge de algo que ya conocemos de atrás. Un ejemplo, podemos imaginar una nave espacial, o un alienígena completamente extravagante. Sin embargo, si a esa imaginación nuestra le prestamos un poco de detalle nos damos cuenta de que todo lo que la compone son cosas que conocemos, en otras palabras: esa creación nuestra es un amalgama de detalles y elementos que hemos retenido mediante la experiencia.
Pues bien, a la hora de crear un personaje pasa exactamente lo mismo, motivo éste por el que le doy toda la razón a Paul Auster cuando dice que todos los personajes de sus novelas son personas que conoce en su vida cotidiana. Y podemos valernos de ello en "positivo" o en "negativo". Me explico, para hacer un personaje puedo pensar en Paco Sevilla, personaje ya de por sí novelesco y extremo. Puedo representarlo como lo que es, ya todos conocemos a Paco, un poeta que más que poeta es un poesía, con sus extravagancias y sus reacciones no habituales aunque encantadoras; estamos usando una imagen en "positivo" de Paco. O bien podemos hacer la misma imagen en negativo, es decir, si Paco es delgado, lo describiremos gordo, si es hiperactivo lo describiremos hiperpasivo, si muere por la poesía diremos de él que no le interesa lo más mínimo.
Sé que quizá este desarrollo les puede parecer un perogrullo intolerable, y lo admito. Sin embargo, en ocasiones no está tan mal discurrir por escrito para aclarar las ideas. Estas enseñanzas que me hago a mi mismo no tuve nunca nadie que me las hiciera, y por este motivo procuro ser autodidacta de mis propios pensamientos.
Creo que ya he desconectado bastante, seguiré trabajando en mi personaje. ¡Hasta la próxima!