Santiago Tabarca

domingo, junio 11, 2006

Ultimas noticias desde el balcón del atlántico.

El seis de enero de 1985 mis padres me dejaron bajo la cama un estuche de latón con su goma sacapuntas y lapicero Oscar Aguado, "El arco iris de un anticuario".
Hacía ya un buen tiempo que no le dedicaba tiempo al blog. Queridos amigos, en estos días han pasado muchas cosas. El vino está embotellado, quien lo desembotellará, el poeta que lo desembotelle, buen desembotellador será, pero si es posible que lo comparta conmigo, suplico. Hemos sacado tres vinos, dos de los cuales son vinos de pintor y el otro de escritor.
Ciertamente no se siquiera cómo enfocarlos, a los ojos me refiero, veo borroso ya después de tres días de fiesta y discotecas. El culpable de ello es Oscar Aguado. Llegó, estuvo cinco horas esperando en el aeropuerto - debido a un error de cálculo mío -, y desde entonces no hemos parado la pata. Mejor.
Me quitaba el tiempo una dichosa investigación del doctorado que he concluído. Ahora, con bastante tiempo libre, sinceramente no se que hacer. Quizá lo convierta en tiempo libro, es una opción.
Oscar duerme. Siempre duerme durante toda la mañana. Luego se levanta y se acuerda de que quiere tocar una teta. Nos vestimos y vamos a por ella. Hasta hoy ha sido en balde, ni siquiera la ha visto. Sin embargo yo le recomiendo que no se de por vencido. Candidatas hay muchas, y parece que la nariz de payaso en una discoteca causa gracia. Es posible que la armónica también, pero me pone triste su armónica. La armónica de Oscar Aguado es una niña, y no se llama más que armónica de Oscar Aguado. Es una niña triste, y cuando la soplas llora, como las canciones de Nacho Vegas que venimos escuchando en el coche, a toda pastilla para olvidarnos de las curvas y evitar el mareo.
Clara no está. Se fué a suiza la semana pasada. Y yo la hecho de menos. Hay veces que imagino que no volverá. Que se montará en el avión rumbo a Perú y me quedaré aquí con Oscar Aguado y con Rosny -luego les hablaré de Rosny-. De pensarlo me dan ganas de abrazarla y decirle que la amo, no sé. Creo que eso es bueno. Rosny es un buen amigo. También vive con nosotros. Es un chico encantador, de venezuela. Dentro de poco podrá retomar su vida. De momento está en reposo y progresando. ¡Calidad! Y mañana lunes llega, además, la entrañable, dulce y encantadora nora nora nora nora nora -resuena como el eco en las motañas de mi cráneo. Cuando llegue quiero procurar que sea feliz. Amigos entrañables mios. Solo quería contarles algo de lo que ha estado pasando ultimamente. Espero hacer una crítica del libro de Oscar aguado, del cual saco la cita del comienzo de este apunte. De momento seguiré retomando el tiempo perdido. Les abraza, les quiere y les espera, Santiago Tabarca.