Santiago Tabarca

viernes, septiembre 15, 2006

SIEMPRE ES QUINCE

Queridos amigos, Me están sucediendo cosas, que por más que me repito que son normales, o, que de no serlo, tienen que tener un correlato directo con lógica de la unidad que mide el movimiento: el tiempo, no me convenzo. Llevo días esperando impaciente que llegue el dia 20 de septiembre, por varios motivos. El primero y fundamental, es que en esa fecha de publica la lista de los pre-admitidos a la carrera de Filología Hispánica en la ULPGC (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria). Desde febrero estoy esperando para hacer la matrícula, y, siguiendo indicaciones de la propia universidad, dejé pasar el verano. Ahora, al parecer, tengo que hacer la preinscripción fuera de plazo, porque debí hacerla en julio. Bien, no hay problema. Está presentada y en la fecha de referencia se publica de resabida lista. El segundo de los motivos por los que espero con ansia esa fecha es que llegan a visitarme Carlos Ávila y Sebastián Fiorilli. El trío se une de nuevo, y en mi territorio, para más inri. En honor a la verdad, que no se sabe aún bien lo que es, llegan el 21 por la noche, o el 22 por la mañana, o quiza el 34 por la tarde o el 46 al mediodía. Pero yo quiero la redondez del 20 porque me gusta el 20. El 20 es dormir en posición fetal, dándole la espalda a una gorda. Es ir a lo de uno y mirar para donde se quiera mirar. El 20 de gusta, así que repito, llegarán el 20. Sin embargo, en esta última semana siempre que miro el calendario del ordenador, aparece, tieso como un guardia civil, el 15. Todos los días parecen ser 15. Es una mitad de mes eterna que no entiende bien la correlación de los números en el sistema númerico. Puede ser que, acaso, el 15 ha dado un golpe de estado en la nación de las ciencias matemáticas. Ha torturado hasta la muerte a todos los decimales. El 15, número entero, no quiere saber de medios números ni otras mediocridades. El 15 es el número omnipresente. Nunca ha elegido entre cabeza de ratón o cola de león, porque es las dos cosas aún tiempo. El final de la primera quincena el mes, y el comienzo de la segunda. Es el número de control de la economía doméstica. A día 15 comprobamos lo que hemos gastado y lo que nos queda para acabar el mes. Y el 15 lo sabe, sabe de su importancia y su imprescindencia, lo supo desde que aquel monje lo colocó en el centro del mes, en la clave del calendario. Y se va apoderando de mí, de a poco. Comienza por mis nervios. La operación es sencilla, coloco la mano sobre el ratón y la flecha ladeada ligeramente hacia la izquierda que tengo sobre la pantalla se mueve al compás de mi mano, como si moviendo el ratón estuviese revolviendo mis dedos entre las tripas del ordenador. La flecha, movida entonces con una suavidad envidiable, ve la hora en la esquina inferior derecha del Windows Xp y para allá que va. Se acomoda sobre los numeritos emparejados y separados por lo que bien podría ser un muro de berlín en miniatura al comienzo de su demolición amateur, pero que en este caso son dos puntitos ":". Y allí reposa, como esperando que le abran la puerta de una venta medieval. Y se abre, al cabo de un instante. Entonces es cuando yo me desespero nuevamente. Ayer recuerdo un 15 donde hoy mismo sonríe anodinamente un 15, el mismo quizá que el de hace 4 días o, me temo, el mismo que estará mañana o cuando corresponda ser el ansiado día 20, que no llegará. Está comenzando la dictadura del 15. Algún día los calendarios solo tendrán quinces en sus filas. No habrá navidad, o será el vigecimo quinto quince de diciembre. Mi cumpleaños pasará a ser, entonces el onceavo quince de enero y recordarán a las victimas del onceavo quince de septiembre o del onceavo quince de marzo. Miramemos las cuentas del banco todos los días quizá y reventaremos de desesperación. El autocontrol económico nos llevará a no dar un céntimo a quien lo necesite y llegaremos incluso a exigir que nos levanten en peso la máquina expendedora de refrescos o tentenpiés para recoger cinco céntimos que cayeron debajo. El 15, es entonces un número estrictamente capitalista. Las naciones ricas serán más ricas, y las pobres sobrepasarán fronteras inconfesables y jamás imaginadas por la mente humana. No descarto que fuera el 15 quien desprestigiara en su día al 13, con la mala fama del infortunio. Quizá una intentona por liquidar a sus compañeros que no fraguó. Tengámosle miedo al 15. El fin del mundo comenzará con él. O con Carlos y Sebas cuando lleguen, quizá, el vigésimo 15 del mes de septiembre. Un abrazo

1 Comments:

  • santi, en serio, necesitas vacaciones!!! Menos mal que los refuerzos van en camino. Disfruta, disfruten.

    Cuídate,
    Raquel

    By Anonymous Anónimo, at 9/17/2006 08:31:00 p. m.  

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